Colegio Oficial de Ingeniería Geomática y Topográfica
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24/08/2011 - CANARIAS - Tema: En prensa y otros medios
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Todos los años se detectan varios terremotos en la zona donde el lunes tembló la tierra, frente a la costa de San Bartolomé de Tirajana. Sin embargo, es la primera vez que alcanza una magnitud tan grande, 3,4 grados en la escala de Richter. Por eso se sintió en casi toda Gran Canaria.

 

 

 

 

 

 

Los seísmos que habitualmente localiza el Instituto Geográfico Nacional (IGN) al sureste de Gran Canaria nunca superan los 2,6 o 2,7 grados en la escala de Richter y el centro responsable de la vigilancia sísmica en las islas los considera «algo normal». Sin embargo, el terremoto localizado ayer a cinco kilómetros de la costa de San Bartolomé de Tirajana, que alcanzó una magnitud de 3,4 grados, siete puntos por encima de máxima magnitud detectada en la zona, «no es tan normal», aseguró ayer Manuel Moreno(*), jefe del departamento de Sismología del IGN en Canarias.

«Nunca antes se había registrado un terremoto de tanta magnitud en la zona», que, como todo el archipiélago, se encuentra en el interior de la placa continental africana, pero próxima a la falla que hay entre Gran Canaria y Tenerife y que ocasiona el 90% de los terremotos que se registran en Canarias. Manuel Moreno achaca esa magnitud del seísmo del lunes a una «mayor tensión acumulada a lo largo de los años en esa zona que ha provocado una rotura, muy posiblemente por un derrumbamiento o un asentamiento de materiales». El origen volcánico de las islas lleva aparejado que, con el paso del tiempo, la acumulación de materiales proveniente de las sucesivas erupciones habidas en el pasado se vaya asentando y eso es, según Moreno, lo que provoca los seísmos de origen tectónico que se localizan en las islas, junto con las fricciones de las fallas que hay en el archipiélago.

Detección. Además, el que se haya producido un terremoto de esta magnitud no implica en absoluto, asegura Manuel Moreno, que la actividad sísmica en la zona se haya incrementado. «Hace varios años detectábamos entre dos y tres terremotos al mes; hoy lo normal es que se localicen de ocho a diez, pero la actividad es la misma, lo que sucede es que la instrumentación con la que contamos es más precisa y hay mayor número de estaciones», explica.

En Gran Canaria hay dos estaciones sísmicas permanentes, una en la montaña de Guía y otra en la Finca de Osorio. Esta última transmite vía satélite a través del Hispasat, que envía los datos a la sede central del IGN, en Madrid, como al Centro Geofísico del IGN en Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.

Manuel Moreno considera que estas dos estaciones son «suficientes» para localizar los terremotos que se producen en Gran Canaria. Además, explica, si ocurriese algo anormal en la isla o se detectase un incremento de la actividad se trasladarían a la isla estaciones portátiles, como ha ocurrido este verano en El Hierro, que está monitorizado, además de por las estaciones fijas del IGN, por varias portátiles.

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(*) Manuel Moreno es Delegado Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

Última modificación: 01/01/1900